El muerto que estaba muy vivo

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Tras una temporada nefasta de ‘los foxes’, se les había dado por muertos. Esto se podría considerar lo normal, de no ser porque el cambio de técnico ha revolucionado al equipo logrando el pase a cuartos de final en Champions. El Leicester actuó de sobresaliente, a la altura de las remontadas de los grandes de Europa sin tener la calidad en su equipo de estos. La presión inicial ahogó al Sevilla de Sampaoli, que no estuvo a la altura de la ocasión y decepcionó.

Jaime Vardy, el oficio sin el premio

El delantero del Leicester fue una auténtica pesadilla para los centrales sevillistas durante todo el encuentro. Su velocidad, unida a su potencia física y presión constante, ahogaron a Rami y Nico Pareja. Quizá la búsqueda de un sueño junto a su equipo provocó que el desgaste del delantero fuera mayor. Gran capacidad para caer en banda, bajar a recibir y buscar el juego aéreo. Esto desesperó a la zaga visitante. Lo único que le faltó a Vardy fue el premio del gol, que pudo conseguir en varias ocasiones.

Nasri y el penalti de N’Zonzi

El Sevilla se autoeliminó antes de tiempo. La poca cabeza de Nasri y el fallo de N’Zonzi penalizaron a los andaluces. El francés dejó con diez a su equipo tras encararse con Vardy. El punta del Leicester fue más listo y supo buscarle las cosquillas… y el media punta picó en el anzuelo dejando al conjunto hispalense en una situación muy complicada.

Parecía que nada podría salir peor, pero sí que pudo. A falta¡ta de 12 minutos para la conclusión del partido, el colegiado señaló el punto de penalti y N’Zonzi se dispuso a chutarlo. Soñaba Sevilla, apareció Schmeichel. Los andaluces estarían a unos instantes de quedarse fuera de Europa por sus propios méritos.

El error de Sampaoli

El argentino, amante del fútbol de poesía, se volvió a equivocar en su planteamiento -no es la primera vez-. Sampaoli no supo llevar la eliminatoria copera frente al Real Madrid en el Bernabéu e intentó arreglarlo en el Piz Juan –no fue suficiente–. El Sevilla se quedó sin ideas en ataque, sin profundidad y con un Nasri absolutamente aislado. Buscó darle frescura al equipo con la entrada de Iborra y situó a Sarabia en la derecha. Los hispalenses no encontraban el espacio en la defensa rival, quizá porque faltaba esa chispa y genialidad que el francés le da al equipo. Una de las pruebas de que Sampaoli se equivoca en su planteamiento es que en el descanso se ve obligado a quitar a Mercado y a Sarabia para dar entrada a Jovetic y Mariano.

El Leicester impuso su juego, dominador en defensa y directo en el ataque. Sin tanto toque de balón, pero con más peligro y capacidad de hacer daño al rival. Su presión intensa en la salida de balón impidió a los andaluces practicar su mejor fútbol.


 

 

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